Geología de un libro

Los estratos. Juan Cárdenas

Estratos - Pez Papaya

Con «Los Estratos», de Juan Cárdenas, sucede que la literatura se adentra por diferentes territorios, y esta palabra no está cogida al azar, puesto que el relato es, entre otras cosas, una sucesión de espacios: la ciudad, descampados, calles atestadas de la música que sale de unas cuantas discotecas, la selva, al fin la selva… Es en esta última donde el libro recupera el simbolismo que desde la mitad del mismo nos invita a jugar; lo recupera dándole sentido, admitiendo que quizás lo único que tenga de relevante la buena literatura es dar un sentido a aquello que sucede, aunque este no sea definitivo ni el último (ni, por descontado, el primero tampoco)

La trama no es sino la búsqueda por parte de un empresario (que se está arruinando) de la nana que le cuidaba. Sólo ella puede darle un sentido a su desgracia, o al menos recuperar lo que su vida tenía antes de ser desgraciada. Quizás, diciéndole qué quería decir con el cuento del diablo que le narraba de pequeño.

La historia me recuerda a «Los detectives salvajes», de Roberto Bolaño, aunque con muchas salvedades en lo formal. Sin embargo, el simbolismo, la búsqueda de la nana (en Bolaño, antes de que fuera de culto, era la búsqueda de una escritora que, quiero recordar, no había escrito nada, pero de la que todos los entrevistados a lo largo de la novela daban buena cuenta), ese realismo mágico cubierto de fango, el juego permanente que se plantea al lector, todos esos matices, me recuerdan mucho a Bolaño.

En el libro conversan varios lenguajes, todos ellos sin la cáscara de lo formal o de algún tipo de cultismos. Los lenguajes se cruzan, y no sólo porque se crucen los personajes, como se cruzan las fallas dando forma a la geografía que transitamos, sino que el lenguaje está cargado de oralidad. Los cuentos, como el que le contaba la nana al personaje, están hechos para ser contados con la voz. En el libro esa oralidad es aplastante, aunque no unívoca, sino heterogénea y cargada, quizás, no de un único sentido, sino de varios.