El agua tranquila

No lo consiguieron, Federico,
Tu agua verde desborda aún la acequia. 
Manantial de pupilas oscuras,
La muerte te mira
Como un insecto pasmado. 

Castañuelas de musgo
Quieren que sean sus botas azules. 
Verde tacto en tus manos, verde
Canción de fuente mora,
De espejo tranquilo sin saltos de agua. 

Chorros de pisadas,
Infarto de fusil embarrado en la cuneta. 
La muerte vino, fuiste tú a su encuentro,
Pero nunca pudo deshacerte. 

No quedan tus heridas solo, Federico, 
Sino un aljibe de ojos blancos,
Magnolias que estallan
Entre escombros de hojas cualesquiera.